
El maestro, al ver a su discípulo correr tras él, toma su mano y le dice: ¡No te aferres a mí!. No te aferres al agua porque cuanto más intentes agarrarla, más rápido se escurrirá entre tus dedos. No te aferres a tu respiración, porque la cara se te pondrá de color púrpura y te sofocarás. Hay que dejar salir el aliento.
Este es el acto de Fé: Exhalar y saber que la respiración.... volverá.
Este es el acto de Fé: Exhalar y saber que la respiración.... volverá.
gracias Canelita por este texto.... me es importante recordarlo en estos momentos...
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